“El capitalismo tiene elementos válidos pero el comunismo también”

Francisco Álvarez preside la recientemente creada Asociación Valenciana para el Fomento de la Economía del Bien Común (EBC) con un bagaje más que solvente. Ha sido vice-presidente de la Bolsa de París y consejero de la Bolsa de Valencia. Es miembro del Comité Asesor de la CIFA, organismo internacional de financieros independientes, asesor del Comité Socioeconómico de la ONU y presidente de Ética Family Office. Paco Álvarez, como se le conoce en amplios sectores, se incorporó en 2000 a las tesis de Cristian Felber, creador de la EBC, y dejó atrás treinta años de trayectoria bursátil en las entrañas del sistema para ponerle rostro humano al dinero. La ECB impulsa la implantación de los valores de solidaridad, igualdad, transparencia y respeto por el medio ambiente en todos los sectores de la economía. En esta entrevista, realizada unos días antes de su nombramiento institucional, Paco Álvarez insiste en que si bien la EBC no inventa nada si que pone orden en muchas cosas.

¿A quien se dirige la EBC, al sector público o al sector privado?

Lo que hace la ECB es poner en orden un cierto número de cosas que ya existían y respeta totalmente la iniciativa privada en la medida en que es privada, es decir, se ofrece un servicio pero lo privado no forma parte de los bienes comunes como son la electricidad o las telecomunicaciones. Y en el sector financiero, respetamos totalmente a las entidades que puedan existir pero consideramos absolutamente necesario la creación de un banco público. Aquí no se discrimina a nadie, hay libertad total. Lo que sí se hace es dar cierto número de indicadores que permitan a la ciudadanía optar por el modelo de la EBC a través de unos servicios básicos necesarios. El modelo EBC, insisto, no inventa nada nuevo, sino que reordena los elementos de forma diferente a lo que existe hoy en día.

¿Me puede poner un ejemplo?

Hay aspectos del modelo capitalista que consideramos que son positivos y hay aspectos del modelo comunista que consideramos que son positivos. Entonces, ¿porqué rechazarlos? Mucha gente piensa que la ECB, que pone al ser humano como prioridad, rechaza el uso del dinero. No es cierto. Dinero, si pero dinero como herramienta, no como objetivo y eso es muy importante. El modelo no rechaza que una empresa tenga beneficios, es bueno que los tenga para, por ejemplo, crear otros puestos de trabajo o condiciones de trabajo mejores. Lo que hay que saber es qué se hace con los beneficios. Entonces, estos conceptos de dinero, beneficio, son totalmente capitalistas pero hay que cambiarles el sentido.

Hay otro aspecto importante que es la talla de la célula inicial que es la empresa. ¿Por qué una empresa tiene que ser grande? Quizás en algunos sectores sea necesario pero vale la pena que reflexionemos si no hay formas de hacer empresas grandes haciendo colaborar a empresas más pequeñas. Y esto tampoco nuevo, es la cooperativa. Hay que crecer, si, pero si nos miramos al espejo vemos que el crecimiento de los humanos no es infinito, entonces los que pretenden que una empresa o un país crezca hasta el infinito están haciendo algo que es antihumano. El modelo actual es antihumano. Hay una frase que utiliza Serge Latouche, el filósofo economista francés del decrecimiento, que es del economista ingles Kenneth Bouldin y que dice: el que crea que en un planeta finito el crecimiento puede ser infinito, o es un loco o es un economista”.

Ha dicho decrecimiento, esa palabra tan controvertida.

Si, Serge Latouche es el cabeza visible de lo que conocemos como decrecimiento y usa esa palabra para provocar. El decrecimiento lo que busca es un reparto más justo de las cosas, no que tengamos menos.

Para ustedes la educación es fundamental

Lo es. Yo vengo de una familia pobre y mis padres a mi me criaron con la idea de que cuanto más dinero tuviéramos más felices seríamos. Cuando conseguí un puesto de trabajo que sobrepasaba en mucho lo que yo podía pensar que podría obtener a raíz de mi clase social, mis padres me decían: pues ahora hay que comprar un coche, o hay que comprar una casa mejor. Y luego una casa en la playa, y así… A mi clase social nos han educado así en la familia, pero en la escuela también. A más dinero más felicidad y estos patrones se tienen que cambiar. La suerte es que las universidades ya se están interesando en el modelo de EBC.

Paco Álvarez entrevistado por Rosa Brines en la sede de Ética Family Office en Valencia.

Paco Álvarez entrevistado por Rosa Brines en la sede de Ética Family Office en Valencia.

Para que el modelo de la EBC cale en la sociedad la contraparte, los ciudadanos, tienen que percibirlo como algo bueno, lo cual implica que tendríamos que dejar de mirar sólo nuestro bosillo, e ir más allá del individualismo que ha fomentado hasta el límite el modelo neoliberal. Me refiero a un egoísmo muy arraigado.

Si, pero yo no creo que eso lo llevemos en los genes, de ahí la importancia de la educación. Nosotros nacemos con el cerebro reptil, esto lo estudió en profundidad el profesor Laborit, entonces lo tomaron por loco y ahora está de moda. Primero nacemos con el sentido de la alimentación, nadie nos tiene que enseñar a agarrarnos a la teta de nuestra madre. En segundo lugar, tenemos el sentido del movimiento, nos tenemos que desplazar para alcanzar esa alimentación o de lo contrario morimos. Y en tercer lugar, la asociación, el hecho de que entendemos que si somos varios vamos a conseguir esa comida mejor que si estamos solos. A partir de ahí se pueden crear otras cosas. Pero el problema viene cuando tenemos que almacenar el alimento. Es ahí cuando empieza el egoísmo, pero no es que nazcamos egoístas. Y aunque lo hiciéramos, precisamente ahí debería estar la sociedad y la educación para limitar eso.

Qué tiene la EBC que no haya dicho o hecho ya la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)?

Efectivamente, como he dicho, la EBC no inventa nada que no se supiera ya. Con la RSC lo que ha ocurrido en algunos casos es que muchas empresas, una vez conseguida la etiqueta de empresa responsable se han olvidado de que esto es un proceso que hay que ir construyendo día a día y que no se puede abandonar. En la EBC, una vez iniciado el proceso de cambio de modelo, proponemos lo que llamamos auditoría cruzadas, que es lo ideal. Empresas del mismo sector se auditan y vigilan para que todo el mundo cumpla el compromiso adquirido. Esto ya está ocurriendo en Austria. Existe un distintivo en las etiquetas de sus productos y el consumidor sabe que esta empresa aplica la EBC y puede verificar su balance de logros. Así se aplica la transparencia. Si intento como empresario falsear esa etiqueta, las otras empresas lo advertirán fácilmente. Así conseguimos que no se cuelguen ninguna falsa medalla.

Empresas referentes

Sí, son ejemplos conocidos. Por una lado La Fageda, en Girona y por otra parte, Microviñas en Muro de Alcoy. Allí está implantado ya a nivel municipal. Hay más, en Canarias etc, Esto es un proceso que va creciendo poco a poco. Insisto en que Felber no inventa nada nuevo sino que pone en valor, en algunos casos también, lo que ya existe.

Por último, quiero preguntarle por el adversario, es decir por el sector financiero mundial que controla buena parte de la economía y que, de ninguna manera, van a querer que se implanten modelos como el de la EBC.

Pues le voy a poner un ejemplo que le va a sorprender. ¿Cómo se explica que la gran derrota de la mayor potencia armamentística del mundo que es EEUU haya sido a manos de Vietnam, un pueblo de gente pobre y sin medios? Tardaron, no fue de un día para otro, pero en vez de enfrentarse al enemigo frontalmente, porque los hubieran machacado, lo que hicieron fue organizarse. Cavaron túneles y empezaron a rodear al enemigo hasta que llegó un momento en que el enemigo se ahogó y perdió la guerra. Hubo otros elementos que ayudaron, pero ayudaron a algo que los vietnamitas ya habían preparado previamente. Insisto en que el modelo de EBC va por pasos. Lo primero que debemos hacer es dirigirnos a nuestro entorno más próximo, haciendo un consumo más responsable, por ejemplo, y creando una red, una estructura para que cada vez el adversario lo tenga más difícil.

¿Me puede concretar un poco más?

Un ejemplo es lo que ha ocurrido con el señor Rato, que lo echaron del FMI porque era una persona incapaz. Llega a España lo nombran presidente de Caja Madrid y luego de Bankia. Oficialmente se sabe que ha engañado a todo el mundo, que ha arruinado a un montón de familias. Pues el señor Rato presenta su dimisión, porque le hacen presentar su dimisión y Telefónica lo nombra embajador en el continente americano reemplazando a otro ilustre, Urdangarin. Si en ese momento hubieran habido cincenta mil clientes de Movistar que se hubieran dado de baja de la compañía, le aseguro que el señor Alierta se lo hubiera pensado dos veces. Esa posibilidad de pasar a la acción la tenemos. Ese poder si lo tenemos.

Paco Alvarez, un hijo de la guerra criado en Tánger

En una España de post-guerra sumida en la pobreza, los padres de Paco Álvarez emigraron a Tánger en 1954. Él llegaría poco después, con sólo tenía 10 años, y vivió allí hasta los 19. Habla de la ciudad marroquí con tal pasión que la considera, incluso, su ciudad natal. La condición internacional de Tánger la había convertido en un ciudad abierta, multicultural y de elevado nivel intelectual. En el Instituto Español impartían clases los mejores catedráticos y Paco Alvarez adquirió una educación que, asegura, nunca había pensado tener por su procedencia social. Sus amigos eran Diego Galán, Ignacio Ramonet o Eduardo Haro Tecglen. De este último guarda un entrañable recuerdo ya que, según cuenta, su casa permanecía abierta las 24 horas del dia. “Allí siempre se podía ir y siempre encontrabas tertulianos de la talla de Hemingway, Adolfo Marsillach, Alfonso Paso, Fernando Fernán Gómez o Jacques Brel”, cuenta.

De izquierda a derecha: 1) cartel de la obra

De izquierda a derecha: 1) cartel de la obra “Los Pobrecitos”, 2) portada del boletín “El Parte”, y 3) páginas interiores del boletín “El Parte”.

Estos intelectuales influyeron en él hasta tal punto que un jovencísimo Paco Alvarez decidió iniciar su carrera como actor teatral. Llegó a obtener buenas críticas por sus actuaciones e incluso se embarcó en una gira por el sur de España. Pero la aventura acabó pronto, cuando, según cuenta, su padre le quitó el pasaporte y le hizo prometer que no retomaría su carrera artística hasta que no hubiera acabado sus estudios universitarios. Cuando Marruecos recuperó Tánger y la ciudad perdió su estatus internacional, la familia Alvarez Molina se trasladó a París, donde él se licenció en Matemáticas y se doctoró en Ingeniería Informática. En 1995 volvió a España y se estableció en Valencia.

La maldición china

“Ojalá te toque vivir tiempos interesantes” reza una antigua maldición china. Ironías de la vida, la maldición viene a decir, ojalá te veas arrastrado por la espiral de acontecimientos que te toque vivir y no tengas ni un segundo de paz. O lo que es lo mismo, ojalá te olvides de ti mismo y tengas una vida tan vacía que, como decía alguien, por hacer lo preciso nunca llegues a hacer lo importante. Pues menuda gracia. Por lo que se deduce, una vida feliz sería entonces una vida tranquila, pacífica y familiar en la que nadie andaría corriendo continuamente para conseguir no sé cuántas necesidades de las que creemos tener y que siempre dan el pie al siguiente escalón de los deseos. Dígase riqueza, dígase poder o posición social.

Comentaba el otro día con una amiga un interesante libro del filósofo coreano afincado en Berlín, Byung-Chul Han, que lleva por título La sociedad del cansancio. En él, el autor hace un interesante análisis de cómo el hombre (y la mujer) de hoy se demuele a sí mismo en la búsqueda incesante del éxito y el poder en una carrera narcisista en que sólo se contempla a si mismo como el centro del mandala de su vida. Una carrera vertiginosa que, para el filósofo, conduce exactamente a ninguna parte. Al menos, a ninguna parte que queramos ir, claro, porque nada es inocuo y todo nos conduce a algún sitio.

En términos más domésticos comentábamos cómo una persona habitualmente cansada es una persona malhumorada, que se relaciona mal con su entorno familiar, que no puede disfrutar de la amistad y que no valora lo más sencillo y hermoso que le da la vida porque simplemente no lo ve, no puede verlo aunque lo tenga delante sus propias narices. Y todo, por conseguir aquello que siempre había anhelado y que pensaba que al alcanzarlo, al fin, podría descansar y ser feliz. No es casualidad que el neoliberalismo haya equiparada el éxito profesional con la realización personal, cosa que no conduce más que a la auto-esclavitud aunque uno crea ser libre.

Sin embargo, la sabiduría china parece tenerlo todo previsto porque la segunda de las maldiciones dice, precisamente, que “Ojalá que tus deseos se cumplan”, o lo que viene a ser lo mismo, ten cuidado con lo que deseas, no sea cosa que lo consigas.

La matanza de El Salvador vista por Leonardo Boff, el teólogo castigado por Ratzinger y recuperado por el papa Francisco

La Audiencia Nacional sentará muy pronto en el banquillo de los acusados al ex-coronel salvadoreño, Inocente Orlando, que será juzgado por la matanza de los jesuitas de El Salvador en 1989. EEUU ha anunciado su extradición después de que el Tribunal Supremo haya permitido a la Audiencia Nacional seguir adelante con el “caso Ellacuría” salvando así el caso de la reforma de la justicia universal de 2014.

En aquellos brutales hechos, ocurridos en plena guerra civil salvadoreña, murieron cinco españoles, Ignacio Ellacuría, Juan Ramón Moreno, Armando López, Ignacio Martín-Baró y Segundo Montes, además del también jesuita Joaquín López, de la empleada de hogar Elba Julia Ramos y de la hija de ésta, Celina, de 16 años.

La distancia que nos separa de aquellos hechos no pertenece sólo al tiempo y al marco geográfico sino que es más profunda, y pasa por comprender las razones políticas de intervencionismo, de opresión y de explotación de recursos y personas en América Latina. En definitiva, la matanza es un cruel reflejo de una historia de colonialismo y dominación en el más amplio sentido de la palabra que puede ser vista de forma parcial por un observador de visión eurocentrista, un sesgo tan habitual como inconsciente en la mente occidental, y tantas veces advertido por los indigenistas en los foros sociales mundiales.

Por su interés en estos momentos, creo que merece la pena recuperar una entrevista inédita (*) con Leonardo Boff, uno de los padres de la Teoría de la Liberación, en la que no sólo narra aquella masacre sino que nos conduce hasta las “venas abiertas” de América Latina y al papel que jugó “la iglesia de los pobres” en este complicado tablero de ajedrez junto a los jesuitas, a quien considera “hermanos”.

La voz de Leonardo Boff se apagó en 1985 por orden del cardenal Ratzinger (después, Papa Benedicto XVI), entonces mano derecha de Juan Pablo II, en un Vaticano que nunca aceptó sus postulados ni los de aquellos que apostaron por estar al lado de los pobres. Se le apartó de sus funciones editoriales y académicas durante un año. Ya en 1992, y antes que aceptar el segundo castigo, Leonardo abandonó la orden franciscana.

Sin embargo, hoy, el también conocido como “ecoteólogo” vuelve a la actualidad con el papa Francisco, con quien ha colaborado estrechamente en la redacción de la encíclica Laudato Si, en lo que supone la restitución moral de la Teología de la Liberación y un vuelco en la historia de la Iglesia y del Vaticano. Con el papa Benedicto XVI aún con vida, Francisco sacude nuevamente las estructuras anquilosadas y viejas de la principal institución católica.

Esta entrevista se realizó en el marco de Cumbre de los Pueblos de Río de Janeiro en 2012, un evento paralelo a la cita oficial de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20, otro fracaso más en el haber de las cumbres medioambientales.

Leonardo Boff es teólogo, filósofo, ecologista, autor de más de 60 libros, y doctorhonoris causa en Política por la Universidad de Turín (Italia) y en Teología por la Universidad de Lund (Suecia).

“Matar a los jesuitas fue matar la mente pensante de los pobres”

¿Cómo vivieron desde Brasil la matanza de Monseñor Romero y unos años después la de los jesuitas en El Salvador?

Lo vivimos como mártires, y el gran mártir, Romero. Lamentablemente la burocracia vaticana, el sistema que no tiene espíritu, es más carne que espíritu, se demoró mucho en reconocerlo porque murió por motivos políticos, por amor al pueblo, por el derecho de los humildes. Así, los jesuitas son mártires al dar testimonio con su vida de lo que es la libertad, la liberación. Fue un choque que no hemos asimilado hasta hoy porque fue de una brutalidad tremenda. Fue destruir el cerebro de las personas, porque era el grupo que pensaba y simultáneamente trabajaban con los pobres. Y es un signo de las contradicciones de América Latina, son católicos que oprimen a cristianos, son cristianos (los jesuitas) que toman la posición de las víctimas y mueren en función de esa opción.

Jon Sobrino salvó su vida casi de milagro

Jon Sobrino es como un hermano, tuvimos la misma formación en Alemania, trabajamos juntos el tema de la Cristología, que es el Cristo liberador, y yo había recibido una invitación de Tailandia para dar un curso sobre Cristología. Como mi inglés es malo porque le tengo rabia al capitalismo, les dije que invitaran a Jon Sobrino porque él sí habla un inglés fluido. Le invitaron y fue. Unos días después asesinaron a toda la comunidad, y él recibió un choque tan grande que estuvo más de un año sin volver porque sabía que la sangre de los hermanos clamaba en la tierra, sentía un dolor descomunal.

Hábleme del porqué de la Teología de la Liberación, de su razón de ser

Porque el grito de los pobres de América Latina, de los indígenas, de los afrodescendientes, de las mujeres marginadas, oprimidas (ese grito) se hizo tan grande que las iglesias que tenían una dimensión profética se hicieron sensibles, como Elder Câmara, y tantos otros en Chile, Perú… Los teólogos vinieron después. Primero fueron los pastores (sacerdotes) que vivían en el pueblo los que apoyaron los movimientos sociales y también eclesiales, cristianos que han ocupado un lugar en la Iglesia. No es que la Iglesia hiciera una opción por los pobres sino que los pobres, bajo una dictadura militar, hicieron una opción por la Iglesia. Era el espacio donde podían reunirse, discutir los problemas de la vida bajo la luz de la fe. Ahí llegamos nosotros, Gustavo Gutiérrez, Ronaldo Muñoz, Jon Sobrino, el grupo de Brasil, yo estaba entre ellos, para reflexionar a partir de esa situación.

El eje, la marca registrada de esta Teología es la opción por los pobres y contra la pobreza, a favor de la vida y la libertad, y partiendo de la mirada de los pobres. No es hacer algo para los pobres o hacia los pobres sino desde los pobres y como los pobres, desde la perspectiva de los pobres, porque ahí ganan centralidad los temas de la vida, los derechos de los pobres que es el derecho al trabajo, a la alimentación. No son los derechos de la visión burguesa que está en los documentos oficiales sino los derechos fundamentales de la subsistencia. Y ahí se enriqueció la Iglesia y la Teología de la Liberación tiene hoy una gran gama de temáticas.

La gran pregunta que nos movilizó que no hemos contestado todavía plenamente es: ¿Cómo anunciar que Dios es padre y madre de bondad, es liberador, a un pueblo de miserables, a un pueblo de oprimidos? Ese lenguaje sólo tiene sentido si, efectivamente, a partir de la fe, del Dios de la vida, liberamos a los pobres. Ese es el gran desafío, no sólo de la Teología de la Liberación sino de la Iglesia del Tercer Mundo. Y si no hacen eso, hay que decirlo, no están en la herencia de Jesús, traicionan algo fundamental del Evangelio. El pobre es el punto de partida a partir del cual el Evangelio se hace buena noticia. Por eso es fundamental.

“La primera imposición de silencio fue humildad, la segunda era humillación”

Hace 20 años abandonó la orden franciscana por desavenencias importantes con el Vaticano, sin embargo, sigue con su lucha ¿Es usted valiente?

Yo soy un agitador cultural. Para mi, esta fecha es importante porque después de una charla sobre religión y paz, yo decía que las religiones abrahámicas son las más guerreras que hay. Después de la charla, el cardenal Baggio, del Vaticano, me dijo: usted no ha entendido nada del silencio obsequioso, tiene que salir de América Latina! Tiene que elegir entre Corea y Filipinas. Y le dije que podía enseñar a escribir, etc. Pero me dijo que no, que sólo como misionero. Entonces le dije que yo no iba, porque la primera vez (imposición de silencio) acepté porque era humildad pero ahora era humillación. La humillación es pecado y no la acepto. Entonces me dio a elegir entre salir de la orden u obedecer, y yo le dije que iba a obedecer la voz que viene de la tierra, cambio de trinchera pero no de lucha. Así es que tuve que salir, no porque quería sino porque no tuve alternativa.

Como activo defensor de la naturaleza, ¿qué opinión tiene de la llamada “Economía Verde”?

Hay que detallar el discurso porque es un tema que tiene ya muchos años, no es nuevo. Quieren hacer una economía que preserve los bienes naturales, que use energías alternativas no tan contaminantes como las fósiles, que mantenga los bosques y que reforeste las zonas devastadas. Es importante que haya una preocupación por la economía y los procesos productivos pero tiene una limitación tremenda, y es que no discute los niveles de consumo. Uno puede seguir consumiendo mientras sea “verde”. No pone en jaque ni discusión la profunda desigualdad que hay en la Tierra y que está creciendo cada vez más. Y tiene un punto extremadamente crítico y al que hay que prestar atención, que puede ser la máxima perversidad del capitalismo, que es poner precio a los bienes y servicios que la tierra hace. Por ejemplo, no sólo (se trata) de ganar con la madera de la foresta amazónica sino ganar con los bienes y los servicios que la foresta hace, secuestrando el dióxido de carbono, manteniendo la humedad, el equilibrio de las aguas y las lluvias, la biodiversidad… (se trata de) transformar todo eso y meterlo en el mercado.

Todo lo que tiene que ver con agua, fertilidad de los suelos, es algo que tiene que ver con la vida. La vida es sagrada, no se puede comprar ni vender, no puede transformarse en bonos para los bancos y negocios en la economía de mercado. Si eso ocurriera, sería la máxima perversidad humana porque hace de la vida, negocio. Si Marx viviera hoy posiblemente se suicidaría porque para él, el capital se hace con la explotación del trabajo, nunca vendiendo órganos, nunca vendiendo la naturaleza. Llegamos a la última etapa de la voracidad capitalista y hay que cuestionarse totalmente este modelo económico, que no tiene límites, que lo mercantiliza todo, desde la religión hasta el sexo, con todo se puede ganar. Y hay que poner en contrapartida una economía de la solidaridad, una forma de distribución más equitativa de los bienes naturales, culturales y económicos para que no haya una bifurcación en la familia humana entre los que comen y los que no comen.

¿Hay que reconocer derechos intrínsecos a la naturaleza?

Hay que reconocer primero que todos los seres tienen un valor intrínseco por sí mismos independientemente del uso que hacemos de ellos. Ellos están ahí y de alguna forma revelan algo del Universo y, desde una perspectiva religiosa, revelan algo de Dios. Pero hay una nueva fundamentación que viene de la nueva biología y de la física cuántica que dice que todos los seres de la naturalez, no tienen sólo masa y energía, tienen información, tienen subjetividad. Todos los seres vivos sienten, están insertados en la red de energía, tienen historia, y eso significa que son sujetos de dignidad, sujetos de derechos, de respeto y cuidado por parte de los seres humanos. Es el derecho de la Madre Tierra, que tiene su dignidad, el derecho de las aguas, de los bosques, de los animales, yo formamos la gran comunidad de vida. Significa que todos los seres vivos, y es un dato científico poseemos los mismos veinte aminoácidos, las mismas cuatro bases fosfatadas, todos somos hermanos y hermanas porque tenemos los mismos elementos básicos que construyen la vida. Nosotros pertenecemos a eso, tenemos dignidad y esa dignidad es transferida a toda la naturaleza, por eso hay que convivir, hay que respetar, hay que cuidar. Esa es la misión del conjunto de los seres puestos en el jardín del Edén para cuidar y guardar esta herencia sagrada.

Hay que rescatar la razón sensible, la razón cordial, que la hemos dejado al margen para hacer grande la razón intelectual. Y sabemos que la razón cordial, el corazón, está ligado al cerebro límbico que tiene 225 millones de años, cuando surgieron los mamíferos, que tienen sentimientos. Nosotros somos mamíferos racionales. Esa dimensión del corazón es el nicho donde están los valores, el mundo de las excelencias, del cuidado, de la reverencia. Hay que rescatar esta dimensión para ofrecer una base biológica a la ética. La ética no viene desde fuera sino que nace desde dentro, y hoy, antes que todo, es una ética del cuidado, de la responsabilidad universal por todo lo que existe y vive. Todo lo que existe y vive merece vivir, merece existir.

(*) Mi agradecimiento a los compañeros de ATTAC TV por la cesión de este material inédito: Toni Gabaldón, Gonzalo Miranda, Sergi Palau y Carla Vidal