Idili Lizcano: “Lo importante es tener una visión no neurótica de la empresa y que los empleados sean felices”

Habla con la misma naturalidad de dinero y economía especulativa que de los obstáculos en el camino espiritual según Padmasambhava, maestro iniciador del Budismo en el Tíbet. Y es que Idili Lizcano, Lama Djampa, ha conseguido hacer, no sólo compatible sino complementario, el mundo material con el espiritual como si fueran las dos caras de una misma moneda. En las dos vertientes es un hombre de éxito y un referente nacional, tanto para los interesados en la ética empresarial como para aquellos que ven en él al maestro que les enseña la puerta de salida del Samsara. Hijo de exiliados republicanos de origen valenciano, Idili nació en Orán, pasó su infancia en París, marchó a la Índia en un viaje iniciático que le traería de vuelta a España y, siguiendo los consejos de su maestro, fundó una empresa, Alqvimia, dedicada a la aromaterapia y la cosmética natural que hoy está presente en más de 20 países.

¿Cómo lo ha conseguido?

Bueno, es un poco la historia de mi vida. De joven yo tenía unas inquietudes culturales y espirituales muy fuertes. Estudié Filosofía y luego empecé una búsqueda interior muy profunda. Viajé a Oriente y al volver me fui a vivir a las montañas. Allí estaba yo, tan feliz. Sin dinero pero feliz. Hasta que un día mi maestro me dijo: “¡tú eres un cobarde!”. ¡Y tenía mucha razón! Para él, si no dominaba en mundo material nunca dominaría el espiritual.

¿Y qué pasó?

Me dijo que la mejor forma que yo tenía de ayudar al mundo era creando una empresa. ¡Pero si yo no sabía nada de empresas! En fin, así empezó todo.

¿Y por qué perfumes?

Porque tengo ese don. Cada uno tiene un don y el mío es ese, el de los aromas, las plantas, la alquimia… Para mi, trabajar es un gozo. La parte más difícil es la referente a la organización. Pero aquí, lo más importante es no tener una visión neurótica de la empresa.

¿Cómo es una empresa con una visión no neurótica?

En primer lugar, concebimos la empresa como un servicio a la sociedad. Tienes que ser muy bueno en lo que haces y ofrecer lo mejor de ti, y claro, el resultado es fantástico. Cuando pones todos los ingredientes, la conciencia, el amor, el dinero y la motivación, es la bomba, tiene que funcionar necesariamente.

Can Duran, laboratorio de Alqvimia en Girona.

Can Duran, laboratorio de Alqvimia en Girona.

¿En cuántos países está presenta Alqvimia en estos momentos?

Pues me parece que son 25 o algo así. Casi la mitad de la facturación es exportación. Tenemos tiendas en Hong Kong, Macao, Shangai, México…

¿Qué tienen sus productos que no tengan los de otras marcas?

Que están hechos con amor. Eso, en una multinacional es más difícil. Si lo haces con amor sale bien.

¿Cómo trata Idili a sus empleados?

En una empresa de nuevo paradigma como es esta los empleados no son el capital, el capital es la consecuencia lógica de tratar bien a los trabajadores y de dar un buen servicio a la sociedad. Lo más importante es el ser humano, y el capital es una herramienta del ser humano para ser feliz. El ser humano no es un esclavo del capital que es lo que estamos viendo ahora mismo en buena parte de la sociedad. Esa es una visión muy corta, muy limitada.

¿Y esa visión suya cómo se concreta?

Se concreta con salarios más elevados, un 34 por ciento más. Consideramos que para que un país funcione bien necesita una clase media potente y hacemos todo lo contrario de lo que dice el Fondo Monetario Internacional. Lo que ha hecho el FMI destrozando a la clase media es nefasto para la economía de un país. La gente tiene derecho a poder consumir y vivir bien. Que una persona gane 500 euros al mes será bueno para la economía especulativa pero a los empresarios no nos interesa.

¿Habla de las dos economías en que vivimos?

Hablo de la economía de la nube, irreal, que es una sanguijuela de la economía real. Estamos viviendo la dictadura de la economía especulativa sobre la economía real. El 97 por ciento de los movimientos en el mundo son especulativos y sólo el 3 por ciento corresponde a la economía real. Es insostenible. Ha caído y volverá a caer porque es falso. La fuerza de una economía viene determinada por su capacidad para producir.

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¿La solución pasa por modelos empresariales como el suyo?

Lo que hay que hacer es pagar buenos salarios, que los horarios permitan tener una vida compatible con lo familiar y lo personal. Ahora bien, yo a mis empleados, durante su jornada les pido el máximo. Máxima calidad, máxima eficacia y máxima entrega. El resto del tiempo es para disfrutar. Una persona feliz produce más y mejor. Una persona amargada con su trabajo no se entregará, no hará las cosas con amor y eso a una empresa tampoco le interesa. La economía actual es la economía del absurdo, irracional y destructiva.

Idili viene a Valencia invitado habitualmente por la Red Sostenible y Creativa. ¿Es la Red un buen ejemplo para usted?

Absolutamente. La Red es un ejemplo vivo de que podemos crear ahora mismo otro mundo, otra sociedad dónde la persona pueda crecer como ser humano a todos los niveles: cultural, espiritual, económico, social. Que podamos desarrollar el inmenso potencial que tenemos como seres humanos. La Red es una laboratorio y yo colaboro a todos las niveles con esta organización.

Es usted también delegado del Pla Nacional de Valors de la Generalitat de Catalunya. ¿Qué es el PNV?

El Pla Nacional de Valors es una iniciativa que la Generalitat está llevando a cabo gracias al impulso de una mujer excepcional que es Pepa Ninou, una mujer muy evolucionada en muchos aspectos. Esta mujer eligió a 500 personas de más de 20 áreas sociales, educación, sanidad, justicia, organizaciones y empresas, etc. de toda Catalunya y formamos grupos de trabajo con el objetivo de definir cómo debería ser la sociedad del futuro, un futuro en que el ser humano pueda ser feliz. Y de ahí ha surgido un extenso texto que es la base del Pla Nacionals de Valors. Yo he tenido la suerte de colaborar y soy el delegado del área de organizaciones y empresas. Ahora estamos en la fase de implementación, de definir las acciones.

Quizás en las empresas sea un tema ya más trabajado gracias a la Responsabilidad Social Corporativa y, más recientemente, la Economía del Bien Común. ¿Qué opinión le merecen estas fórmulas?

Son iniciativas necesarias. Primero fue la RSC. Hoy se habla quizás un poco más de la EBC propuesta por Felber. En el Círculo de Negocios Éticos, que también presido, trabajamos con la RSC desde hace mucho tiempo y es muy positivo. Son empresas éticas, no neuróticas y forman parte de ese movimiento crítico dentro del mundo empresarial que cree que a través de las empresas también podemos crear un mundo mejor. Yo a mis empleados les digo que quiero que crezcan como personas. Si quieren, también les podemos pagar cursos, los que quieran, pero lo que me interesa es que crezcan como personas, y organizamos actividades en este sentido, como la meditación.

La RSC también ha recibido críticas por el uso que han hecho de ellas algunas empresas.

Eso pasa con todo. Es utilizar algo que debería ser transformador como una estrategia de marketing, pero lo positivo es que en el camino, muchas empresas han tomado conciencia de verdad. Yo conozco a muchas personas que hacen una gran labor en RSC.

¿Qué es el Foro Alqvimia de la Felicidad?

Pues una iniciativa que estoy llevando a cabo con la asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de Catalunya (PIMEC). Nos reunimos empresarios y profesionales y debatimos los puntos de conexión entre empresas y felicidad. Tratamos temas como por ejemplo, el liderazgo en femenino o cómo deben ser las empresas del nuevo paradigma.

¿Tiene éxito?

Pues tenemos overbooking. En el próximo encuentro plantearemos cómo el amor y la generosidad pueden ser un motor económico en lugar de que lo sea el egoísmo y la codicia.

Usted nació en Orán. ¿Por qué en Orán?

Mi padre era republicano, comisario del ejército republicano, y estuvo destacado en Altea. Mi madre era de Altea, o sea, ¡que tengo sangre valenciana! Claro, los comisarios políticos eran las bestias negras del ejército de Franco, y algunos tuvieron la suerte de poder coger uno de los últimos barcos que salieron del puerto de Alicante con destino a México. Pero fueron interceptados por las fuerzas fascistas del general Petain y mi padre acabó en el campo de concentración de Colomb Bechar en Argelia. Mi madre llegó poco tiempo después, y cuando acabó la guerra se quedaron a vivir en Orán, y allí nací yo. Recuerdo Orán como un paraíso de prosperidad en comparación con la miseria que se vivía en España. Luego nos fuimos a vivir a París porque la situación en Argelia empeoró mucho. Y en 1975 mis padres volvieron a España.

Hábleme por último del Lama Djampa, la autoridad religiosa que usted representa.

No me gusta la palabra “religiosa”, prefiero hablar como autoridad espiritual. En nuestra cultura, la palabra “religiosa” puede tener connotaciones negativas y entiendo que la espiritualidad es el desarrollo de la libertad.

Dicen que la libertad es el no-miedo

Claro, es que el miedo nace del ego. Las personas con un ego muy grande tiene muchos miedos. Todo el sistema capitalista y neoliberal que tenemos está basado en el miedo, el miedo y la violencia inherente a él, porque el sistema fomenta egos grandes, mucho egoísmo. A medida que vas avanzando, el ego se va haciendo pequeño y los miedos también, y este proceso te lleva a ser más positivo, a tener más confianza en la vida y en ti mismo. Las personas estamos programadas para la felicidad porque la vida está llena de belleza, la vida misma es un milagro y la espiritualidad te conecta con ese milagro.

¿Es igual encontrar la espiritualidad a través del Budismo que a través del Cristianismo o del Islam?

Todas las tradiciones son magníficas y debemos sentir un gran respeto por todas ellas. Cada uno, kármicamente, conecta más con una o con otra. Y debemos sentir un respeto absoluto por todas porque todas contienen una gran sabiduría. De todas podemos aprender. El Dalai Lama lo mismo visita mezquita que enseña meditación a los monjes benedictinos, es maravilloso, y es uno de los votos que tenemos. Hay personas cristianas, por ejemplo, que son un ejemplo de voluntad y entrega.

Otra cosa son las instituciones, algunas son antiguas, del viejo paradigma, y hay cristianos que son también del viejo paradigma. Pero luego nos encontramos con casos maravillosos como la Teología de la Liberación, la madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer, que son verdaderos ejemplos para la humanidad. Todas las tradiciones son importantes y debemos crear este clima de unión y amistad porque la realidad necesita este reconexión con lo que es puro. Y eso sólo se puede hacer desde esta mente abierta de respeto. El amor implica respeto, si no respetas es que no amas.