“Si no fuera cristiano sería budista”

Pablo d’Ors (Madrid, 1963) tiene revuelta buena parte de la feligresía y despierta no pocas suspicacias entre los doctores más conservadores de la Iglesia Católica, algunos de los cuales han llegado a calificarlo de “hereje”. Pero este sacerdote, nieto d’Eugeni d’Ors y asesor cultural del Papa Francisco, ha puesto su punto de  mira en la recuperación de la mística cristiana con la herramienta de la meditación. Tras recorrer durante siete años el camino del zen, publicó su Biografía el Silencio, un éxito editorial que va por la 18 edición y que está en el origen de Amigos del Desierto, una asociación para la meditación, presente ya en toda España. Pablo d’Ors, criado en un ambiente cultural alemán y formado en Nueva York, Roma, Viena y Praga, ha decidido recuperar la otra pata de la tradición cristiana para llegar al lugar común en el que confluye con el budismo o la tradición sufí.

 

 

¿A qué cree que se debe el éxito de su “Biografía del Silencio”? ¿Qué es lo que le ocurre a nuestra sociedad occidental?

Yo creo dos cosas. Más que de éxito comercial me gusta hablar de éxito existencial. Es decir, que es un texto que responde a una sensibilidad que está en nuestra sociedad. Por decirlo de forma sintética, esa sensibilidad es un hambre de silencio enorme. Estamos bombardeados permanentemente por tantos estímulos externos, palabras, sonidos, imágenes, etc., y de alguna forma intuimos que esos estímulos no nos van a construir si no creamos espacios y tiempos de silencio.

 

Somos una generación espiritualmente huérfana

Y también creo que detrás de este hambre de silencio, que para mí es evidente, hay también un deseo de reconciliación con nuestra patria espiritual. Nosotros somos una generación espiritualmente huérfana, quizás porque las instituciones espirituales y religiosas, especialmente la Iglesia Católica en occidente, no han sabido presentar todos los recursos simbólicos, rituales místicos o narrativos, para el alimento del alma. Entonces la gente se ha ido desvinculando de esta fuente de tradición, de sabiduría. Yo creo que hay un deseo no consciente, pero sí latente, de reconciliarse con nuestros orígenes. Esto no significa que todo el mundo tenga que volver a la Iglesia Católica, ni muchísimo menos, pero sí que todo el mundo tiene que hacer las cuentas, digamos, con su pasado cultural y religioso.

 

Creo que en España, además, tenemos histórica y socialmente un agravante añadido. Y es que han sido muchos años de dictadura y muchos años de una Iglesia escorada y excluyente. Con aversiones profundas desde ambos bandos.

Sí, históricamente es un asunto grave porque supone una perversión del mensaje cristiano que por definición es incluyente. Si estudiamos mínimamente el legado de Jesús de Nazaret descubrimos que no es un mensaje en absoluto (excluyente). Es un tema que me interesa mucho, porque mi obsesión como sacerdote y como pastor, que es lo que me siento también, es la presentación de un Cristo patrimonio universal. Es decir, que hay figuras en la historia de la humanidad como Cristo o Buda, u otras,  sin querer ponerlas al mismo nivel, cada una tendrá su nivel, que arrojan una luz a toda la humanidad. No es necesario, por ejemplo, ser budista para aprender de la tradición del zen. Pues tampoco es necesario ser católico bautizado necesariamente para poder beber de esa tradición de sabiduría que es Cristo.

 

Si no fuera cristiano sería budista

¿Qué le ha aportado a usted otras tradiciones religiosas, por ejemplo, el budismo zen?

Me han aportado muchísimo. Con frecuencia he dicho que si no fuera cristiano sería budista. Creo que el signo diferenciador de un hombre auténticamente espiritual, auténticamente religioso es principalmente su apertura, el no tener miedo a lo distinto sino todo lo contrario. Creo que lo que caracteriza auténticamente a las personas espirituales y religiosas es su carácter discipular, de querer aprender allí donde haya vida. En el budismo pasará como en el cristianismo, que habrá muchas cosas que no funcionarán bien pero habrá otras tantas que sí funcionarán bien y de ahí se puede aprender. Mi generación y, sobretodo, la anterior a la mía no hemos sabido encontrar muchas veces el agua con que saciar la sed de nuestro hondón. Y por eso hemos sentido la necesidad en un momento determinado de emigrar a otras tradiciones, por ejemplo, el budismo, el hinduismo, los viajes a la India en los años 60… De alguna manera, Amigos del Desierto nace de ahí. Amigos del Desierto es una propuesta de “hoy ya no necesitamos emigrar”. En nuestra propia tradición tenemos a maestros de los que beber y han tenido que pasar unas cuantas décadas para comprenderlo. Por eso, en Amigos del Desierto meditamos en una tradición mística cristiana pero desde un espíritu profundamente  respetuoso, si no hay otro aprendizaje también de otras tradiciones.

P1070128.jpg d'Ors en acción

 

El silencio es común a todas las tradiciones religiosas e incluso no religiosas

El silencio es la espiritualidad, la espiritualidad es el silencio, y esto unifica a todas las tradiciones de sabiduría. Yo pongo la metáfora de la montaña para decir que cada tradición sube a la cima de la montaña por una ladera, y las laderas son distintas porque las relaciones son distintas. Pero en la cima nos encontramos todos, y la cima es el silencio.

 

“En el silencio nos encontramos todos”

Si tú estudias la tradición sufí o la tradición del nirvana del budismo o el de la contemplación cristiana descubres que  la manera de expresar qué es lo que se encuentra uno en el momento culmen, es enormemente análoga. No digo idéntica pero sí enormemente afín. En el silencio nos encontramos todos.

Porque el silencio nos une por algo más profundo que por nuestras ideologías, por nuestros sentimientos, por algo más profundo y más básico. Me refiero a la unidad, y está por encima de cada uno.

 

¿A usted, la práctica de la meditación zen le ha reforzado en sus creencias cristianas?

Mi tránsito por el zen, que ha sido de unos siete años aproximadamente, cierto que me ha devuelto con más ímpetu y con más entusiasmo a mi propia tradición. Es como cuando uno va al extranjero y descubre la maravilla de su propia patria, que su propia patria es hermosa y digna. A mi me ha pasado algo parecido.

 

Hasta dónde sé, la meditación zen le permite a uno identificar los patrones sociales y educacionales que nos vienen impuestos y, por tanto, a diferenciar lo que son creencias y no forman parte de la realidad misma. ¿Cómo hace compatible la meditación zen con la creencia en Dios?

La pregunta es profunda. Tenemos en general una idea un poco elemental y simple de la propuesta cristiana. La propuesta cristiana no es simplemente de creencias. La fe, fundamentalmente, es confianza. Primero yo confío en ti y porque confío en ti creo en lo que tú dices. Digamos que las creencias son una consecuencia necesaria de  la confianza. Yo no demonizo las creencias como hacen algunas personas sino que creo que son consecuencia casi inapelable de un acto de  confianza. Entonces, yo primero confío en ti y luego creo en lo que tú dices. Eso por una parte. En segundo lugar, si bien es cierto  que hay una afinidad profunda entre las tradiciones espirituales también es cierto que existen sus diferencias. Por ejemplo, en el budismo zen las comunidades de meditación están presididas por Buda. Mientras que en Amigos del Desierto nos preside un icono de la Iglesia Ortodoxa, el de la Trinidad, porque la Trinidad es el símbolo de la unidad en la diversidad. Entonces, digamos que la meditación es un  proceso de unificación, un proceso hacia la unidad. En la tradición cristiana se pretende una unidad diferenciada, es decir, que respeta la pluralidad. El individuo y la singularidad no se diluye y por lo que sé de budismo, el individuo y la singularidad si que se diluye. Por eso, es diferente que te presida un Buda a que te presida una Trinidad.

Lo que creo es que, si bien, en Occidente mucha gente ha descubierto en el zen lo que no ha sabido descubrir porque no estaba presentado acorde a nuestra sensibilidad y a nuestro lenguaje en el cristianismo, el salto cultural que se pide a las personas occidentales que practican el zen es muy grande. Claro, la espiritualidad va muy unida a unas formas culturales. Hay gente que sostiene que el zen no tiene formas pero eso no es cierto. Las campanas, el gong, las postraciones, el incienso, etc todo eso son formas. Y también tiene su ropaje formal, cultural y religioso. Y la cosmovisión, el cambio que te pide es muy duro porque se mueve en otras coordenadas. Por eso yo sostengo que en occidente hay este deseo de reconciliación con nuestra patria, con nuestra sensibilidad.

El cristianismo como mero humanismo

Lo que usted propone es una vuelta al cristianismo pero esta vez como liberación

Sí, desde lo místico.

Exacto

Sí.

No me extraña que le critiquen tanto

En definitiva, a lo largo de la historia, casi todos los movimientos espirituales, como también los movimientos sociales que han puesto un subrayado en algo, han incomodado porque supone un replanteamiento, supone una puesta en tela de juicio de lo que se está haciendo. El cristianismo, como cualquier religión, tiene una vertiente mística y una vertiente ética y no se puede reducir a una única cosa sino que mística y ética tienen que ir hermanadas. En el budismo se diría que la iluminación se verifica en compasión. Es decir, la mística se verifica en ética. El problema es que, lo  que creo que ha pasado con el cristianismo en las últimas décadas es que se ha acentuado tanto la dimensión ética del amor al otro, del compromiso social, la justicia, la lucha por los desfavorecidos, la misión… que esta dimensión más personal, más íntima, se ha descuidado por completo. Y la conclusión es que el cristianismo ha quedado en un mero humanismo en el mejor de los casos y ha perdido su carácter más genuinamente religioso y espiritual. Y por eso la gente emigra a otros sitios, porque no lo encuentra. Porque si hay compromiso pero no hay alimento uno está desfondado.

 

¿Cómo se encuentra el Papa Francisco?

Para mí es una persona enormemente energética, realmente poseída por el espíritu. A pocas personas he oído hablar con este entusiasmo, con esta convicción y con esta capacidad de convencer y arrastrar.

Dicen  que es lo mejor que le podía pasar a la Iglesia Católica.

Yo también lo creo. Igual los hay mejores todavía, porque la vida está llena de sorpresas; pero yo, desde luego, me considero un sacerdote de Francisco.

“El gran reto es hacer compatible productividad y cohesión social”

Ramón Jáuregui analiza los mitos y verdades de la Responsabilidad Social de la Empresa junto al reto actual que representa el modelo de la Economía del Bien Común. Este eurodiputado es uno de los mayores expertos en la responsabilidad social de las empresas en el ámbito europeo y advierte que no todo lo que parece RSE lo es realmente. Jáuregui estuvo recientemente en Valencia analizando el papel de las empresas en el nuevo marco global en un encuentro organizado por la Fundación Novaterra.


¿Qué opina del modelo de la Economía del Bien Común frente a la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE)?

Yo pienso que la EBC es un estadio evolutivo de la RSE más avanzado, con un fondo filosófico mayor, con una ambición conceptual más interesante en la medida en que se plantea como un modelo alternativo a la economía de mercado sin cuestionar el mercado y aceptando en gran parte el rol de la empresa en la economía. En mi opinión es un proceso más avanzado de responsabilidad social que trata de impregnar al conjunto de la sociedad en la idea de la economía porque exige a la empresa unos valores prioritarios al propio beneficio. Valores como el empleo, la innovación, el combate de la exclusión, etc. Coloca a la empresa frente al espejo de su responsabilidad con la sociedad, y concreta más que la RSE la intervención pública y la obligatoriedad de ser responsables. Sin embargo, los problemas que puede tener para su desarrollo real creo que son muy parecidos a los que hemos tenido en la RSE. Es un tema para el debate. Con todo, el gran reto de la sociedad en la que estamos es hacer compatible productividad y cohesión social, y esta ecuación tan difícil y tan bella por otra parte es la que guía la EBC.


¿Todo lo que parece Responsabilidad Social de la Empresa lo es realmente?

Absolutamente no. De hecho, estamos sufriendo un problema de devaluación de la idea en gran parte porque ha habido una confusión conceptual muy grande y ha habido mucha acción social y poca responsabilidad social. La confusión entre acción social, considerada como una aspecto colateral de la actividad de la empresa ha perjudicado la concepción de una responsabilidad integral de la empresa que tiene que configurar toda su actividad. Hay una frase que creo que lo define bien, “no me digas qué haces con tus beneficios, dime cómo los obtienes”. Pienso que esta frase explica realmente la confusión conceptual que se ha producido y que en mi opinión ha devaluado peligrosamente la idea de la responsabilidad social.


¿Qué obstáculos observa usted actualmente para que esa responsabilidad se implemente realmente en la sociedad y en las organizaciones empresariales?

En primer lugar,  creo que no hay una sociedad civil suficientemente vertebrada que premie y castigue los comportamientos responsables e irresponsables. Para mí, este es el núcleo del problema. Cuando las compañías no obtienen resultados de su esfuerzo por la responsabilidad social, sean estos económicos o sean reputacionales, cuando la empresa no percibe que sus esfuerzos en esta materia son premiados por la sociedad, su estímulo para seguir trabajando en responsabilidad social decae. Este es el problema principal. Yo añadiría en la misma linea que los comportamientos irresponsables no están suficientemente castigados por el mercado, y eso nos hace pensar en la conveniencia de que haya observatorios, índices objetivos con capacidad y credibilidad para dirigirse a la sociedad y denunciar los comportamientos reprochables. A mí me parece que esto nos falta. Porque seguramente, la sociedad no tiene suficiente confianza y tampoco hay mucha colaboración de los medios de comunicación con esta idea. Este podríamos decir que es el núcleo más problemático de estas ideas, sea la RSE o la EBC. La sociedad no es receptora de esos valores.


Respecto a las grandes multinacionales corporativas, usted sostiene que “una ciudadanía empobrecida por la crisis no puede encima ser burlada con una ingeniería fiscal diseñada para eludir los impuestos de sociedades”. Parece más bien una lucha entre David y Goliat.

En parte, sí. Las multinacionales se han hecho muy grandes, superadoras del estado-nación y de sus mecanismos limitados. El tema de la fiscalidad es probablemente uno de los escándalos más grandes que se han producido en los últimos tiempos y finalmente se ha puesto de manifiesto algo que ya intuíamos, y es que las multinacionales tenían una ingeniería fiscal muy agresiva contra las haciendas públicas y obtenían acuerdos de los estados que competían entre sí para atraerlos y relocalizarlos. En el seno de la propia Unión hemos comprobado que estamos haciéndonos competencia desleal unos a otros en perjuicio de las haciendas públicas y de los ciudadanos.

Efectivamente, los ciudadanos, con la crisis han elevado su nivel de indignación contra el sistema. Esto es una evidencia. La crisis ha puesto de manifiesto muchas cosas que están muy mal y a la gente esto le cabrea cada vez más. La fiscalidad agresiva de las multinacionales ha sido la gota que ha colmado el vaso. Este contexto de indignación, general en Europa, por lo que yo llamaría la devaluación del contrato social clásico de la segunda mitad del siglo XX, es lo que genera un contexto de reclamación a las compañías de un comportamiento social. Eso es lo que la EBC quiere aprovechar como palanca de impulso hacia esa idea.


Hablando del contrato social al que hacía referencia, ¿cree que es necesaria una revisión o más bien una refundación del sistema económico y social?

Yo soy muy poco adanista en el sentido de que haya que crearlo todo nuevo. España vive en estos momentos una preocupante tentación de hacerla toda de nuevo pensando que lo que hemos hecho en estos 35 años, el estado autonómico, la constitución,  tiene que cambiarse de raíz. Esto no es posible. Las teorías evolutivas o reformistas son las razonables en mi opinión, y con el contrato social europeo que se diseñó en la segunda mitad del siglo XX pasa lo mismo. Está sufriendo una erosión enorme, el modelo laboral está en una depauperación progresiva, en la globalizacion económica y en el dumping social que se genera. La sostenibilidad de las prestaciones públicas está en riesgo. Entonces, todo esto que ha configurado una manera de ser de Europa, una manera de ser faro civilizatorio, derechos humanos, más democracia etc, está sufriendo por el crecimiento de la desigualdad y por la devaluación del marco de protección de las clases menos favorecidas. ¿Cómo se reconstruye eso?

Pues esa es la gran tarea del momento. Yo, para decirlo en dos palabras, creo que no podemos prescindir de las empresas como aliadas de una reforma social inteligente.

 

Entrevista completa en Valencia Plaza

El capitalismo neoliberal ha creado a los expulsados del sistema

Vicent Martínez Guzmán  vive retirado de la docencia aunque su condición de jubilado no le impide seguir dando charlas y conferencias, pero, sobre todo, le ha servido para profundizar en el estudio de la economía como una nueva herramienta  para “hacer las paces”. El que fuera fundador, hace más de 20 años, del Màster per la Pau de la UJI de Castelló, analiza con una visión renovada el grado de sutileza que ha alcanzado la violencia intrínseca del sistema neoliberal imperante que, según él, también llegará a su fin. Para este Doctor en Filosofía, la perversión del lenguaje ha hecho del concepto austeridad una forma de aniquilación aceptada del bienestar de los ciudadanos a través de lo que viene en llamar “la colonización de las mentes”.

 


¿De qué han servido 20 años de trabajo para la paz?

Hay gente en la universidad que nos pregunta, ¿cuántas guerras habéis solucionado o  cuánta hambre habéis aliviado? Sin embargo, yo creo que es un trabajo de la sociedad civil porque la universidad es sociedad civil. Es, al menos, la fórmula de resistencia contra quienes dicen que no se puede pensar de otra manera o contra los que encasillan a la universidad para hacer determinadas cosas como formar emprendedores individualistas. Entonces, por una parte, como fórmula de resistencia, no sólo ha valido la pena  sino que lo sigue valiendo. Y como forma de educación crítica, también. En estos veinte años ha habido una media de 50 alumnos de todo el mundo (por año). Entonces, resistencia al pensamiento único, educación crítica y compromiso con la emancipación del ser humano. Para estos temas de la paz, ya no sólo hacemos charlas de cafetería, por más bonitas que sean, sino que también hacemos tesis doctorales.

 

Se dice que Europa está viviendo el período más largo de su historia sin guerras, pero ¿podemos decir que Europa está en paz, que vivimos en paz?

Hay varias cuestiones aquí. Primero, respecto a Europa, es cierto  que tras la II Guerra Mundial, ha habido unos años que entre los europeos no ha habido guerras. Claro, somos tan eurocéntricos y tan etnocéntricos, o sea nos creemos tanto el ombligo del mundo, que cuando ha habido en Europa guerras grandes las hemos llamado “guerras mundiales”. Y después de la II Guerra Mundial hemos llamado “guerra fría” a ese mirarse entre el bloque de Occidente y el bloque de la Unión Soviética. Como esas películas de vaqueros que e miran pero no sacan la pìstola. A ese mirada amenazante la teoría del derecho internacional lo llamaban de deterrence, de la disuasión. Nos armamos mucho porque los otros se arman mucho y los otros se arman mucho porque nosotros nos armamos mucho, pensando que así se iba a disuadir. Hasta que ha llegado un momento en que puede rebotar.

Decíamos que estábamos en Guerra Fría, bien. Pero con origen en Europa y al menos en lo que es el Atlántico Norte del mundo, que encima coincide con un ejército que es el de la OTAN, o sea incluyendo a EEUU y Canadá, hemos estado interviniendo y sí que eran guerra calientes. Vietnam, Corea, en todos los problemas de violencia estructural de América Latina, apoyando unas dictaduras. Las otras, parece que estaban apoyadas por la Unión Soviética. Por consiguiente, incluso en el sentido de lo que en la investigación para la paz llamamos “paz negativa”, que es no a la guerra y no a la violencia directa, tampoco vivíamos en paz. Era una paz localizada aquí porque no nos matábamos entre nosotros, pero estábamos interviniendo y fabricando armamento para todo el mundo.


Los Expulsados del Sistema

¿Se puede decir que vivimos en paz cuando hay una crisis galopante que ha dejado en la cuneta a muchas personas?

Desde el punto de vista de la violencia estructural, no. He hablado antes de la violencia directa pero hay dos violencias más sutiles. Yo, en estos últimos años, desde que me he jubilado, me he dedicado a estudiar economía, pero por mi compromiso por la paz. No vivimos en paz si, como decíamos en aquella época, explotamos gente o excluimos gente. El problema, es que el sistema económico del capitalismo neoliberal ha llegado a tal punto, que las recientes teorías económicas ya no dicen, explota!. Desgraciadamente, ahora es la gente, no sólo la que viene de África o América Latina, sino la gente de aquí la que diría: oiga, por favor explóteme, págueme un sueldo explotándome. Aquella concepción que teníamos de lo que los economistas han llamado el bienestar económico ha acabado.

Hay gente que no se necesita ni para explotar y según algún autor son vidas desperdiciadas. Una investigadora economista los llama “los expulsados del sistema”. Ya no hay explotados ni excluidos. Además ahora hay expulsados.

 


La austeridad como forma de violencia

¿La austeridad es violencia?

En estos momentos, si. Cuando esto iba bien, yo daba conferencias y reivindicaba que aquí, en el norte rico, teníamos que ser más austeros para superar las desigualdades que pasar a lo que un autor, Ivan Illich, decía una sociedad convivencial post-industrial. Claro, lo que ha ocurrido es que a partir de la crisis han introducido la noción de austeridad pero han entendido por austeridad el fin del bienestar económico  (que se impulsó) tras la II Guerra Mundial hasta los años 80. 

Dicen los economistas que a partir de un determinado nivel de renta hacia arriba hay cada vez más ricos. Pero para que esos mantengan ese nivel de acumulación de riqueza tienen que expulsar cada veza más gente, y dejarla porque simplemente sobra.

 

En todo momento, cuando estamos hablando de violencia, estamos hablando realmente del sufrimiento de muchas personas

Esa es la cuestión. De hecho, a mi me gusta siempre decirlo. Si yo estoy estudiando últimamente economía como forma de hacer las paces,  o estudiamos los conflictos  armados, o criticamos la carrera armamentística, o si hacemos masters para darle el máximo rigor universitario no es por prurito académico sino porque los instrumentos que tenemos, y son los universitarios, los ponemos al servicio de cómo transformar el sufrimiento que unos seres humanos producimos a otros, y encima queremos transformarlos por medios pacíficos. No es cierto que haya una última violencia que acabe con todas las violencias.

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La colonización de las mentes

Sin embargo, para este tipo de sufrimiento, y ese sería el tercer tipo de violencia que es todavía más sutil, es la violencia cultural. A mi me gusta llamarla la colonización de las mentes. Nos colonizan las mentes y utilizan el lenguaje de manera que nos dicen que “no había más remedio” que es lo que desgraciadamente ha acabado haciendo el esperanzador presidente de Grecia. Parecía que ya no había más remedio que hacer determinado número de cosas. 

Según Saskia Sassen, autora de Los expulsados, lo que se ha hecho es redefinir el concepto de economía de manera que se invisibiliza a los expulsados de esa economía. Se ha creado un lenguaje,  que para mi es violencia cultural, es decir, colonización de las mentes, de manera que si a los expulsados no los incluimos en las estadísticas, las estadísticas científicamente revelan que puede haber un determinado crecimiento de nuevo. Hay que abrir los ojos porque la violencia cultural puede  hacer opaca la realidad moral y la responsabilidad moral, pero incluso a la gente sencilla. Por ejemplo, ¿quien murió ayer?  Bueno, murieron 10 en una patera pero eran ilegales. Claro, la violencia cultural, nos ha colonizado la mente y parece que no nos tenga que doler. La autora feminista Judith Butler dice que hay unas vidas que son dignas de ser lloradas y otras que no lo son. 

 

Desde ese punto de vista se podría considerar también que la crisis la austeridad, la pobreza, culpabiliza al pobre, al parado. Incluso él mismo se siente culpable, no?

Esa idea es importante porque, por ejemplo, en esta crisis, más que los explotados, los expulsados están incrementando los índices de suicidios. Yo creo que les afecta a su dignidad y los problemas son psicológicos, emocionales. Es como una violación en un tiempo de guerra. El énfasis no está en el goce que pueda tener del soldado que viola, no. Es que lo que está violando es la identidad de la persona violada. Las secuelas, no es que pueda haber un desgarro vaginal, sino (sino que están en) la alteración de la concepción de identidad que tiene una mujer en ella misma y eso dura más.

 

Decrecimiento y frugalidad

Le quiero preguntar finalmente por las diferencias entre austeridad y decrecimiento, ese concepto del que tanto se habla.

Uno de los autores teóricos del decrecimiento, Latouche,  hablaba al principio de austeridad, inspirado por el mismo autor que también a mi me inspiraba, que es Ivan Illich. Ahora habla de economía frugal. Lo que también creo que hemos aprendido, al menos los que conocemos a expulsados, es que el crecimiento infinito es imposible. Por consiguiente, tiene  que haber criterios de control de ese crecimiento. Decrecimiento no va a significar empobrecimiento sino que va a significar frugalidad. Y eso no es no sólo económico, tiene también una dimensión ecológica porque el crecimiento del entorno tampoco es infinito. Yo creo que en estos momentos hay una dimensión social y una dimensión ecológica que es la que nos debería comprometer, en contra de la tesis de que no hay alternativas.

Yo creo que ese decrecimiento al que tú te referías, si significa poner criterios de justicia en las relaciones humanas y de sostenibilidad en relación con el medio ambiente, entonces si. Evidentemente, lo que no significa es una vuelta utópica a un rusonianismo ingenuo del buen salvaje. Lo que está pasando a los PIGS y que ha cristalizado sobretodo en Grecia, según Sassen, como los ricos van a continuar  siendo ricos, como las grandes corporaciones se van apoderando de las riquezas de los estados, al final, lo estados también serán suyos y dará igual qué gobiernos estén. Y eso va a pasar en Holanda y va a pasar en Alemania, que no se crean que no va a pasar. Incluso por razones de egoísmo y de estrategia, incluso los países que parece que están llevando la crisis mejor que los del sur de Europa deberían introducir estos criterios de frugalidad y austeridad de los que hablamos.

Hay una ecofeminista de la India, Vandana Shiva, que dice que una cosa es la pobreza como miseria y otra cosa es la pobreza percibida. Muchas veces hay formas de vida que percibimos como pobres y seguramente deberíamos aprender de ellas precisamente para no ser unos depredadores de la naturaleza y utilizar más los criterios de justicia.

 

“El capitalismo tiene elementos válidos pero el comunismo también”

Francisco Álvarez preside la recientemente creada Asociación Valenciana para el Fomento de la Economía del Bien Común (EBC) con un bagaje más que solvente. Ha sido vice-presidente de la Bolsa de París y consejero de la Bolsa de Valencia. Es miembro del Comité Asesor de la CIFA, organismo internacional de financieros independientes, asesor del Comité Socioeconómico de la ONU y presidente de Ética Family Office. Paco Álvarez, como se le conoce en amplios sectores, se incorporó en 2000 a las tesis de Cristian Felber, creador de la EBC, y dejó atrás treinta años de trayectoria bursátil en las entrañas del sistema para ponerle rostro humano al dinero. La ECB impulsa la implantación de los valores de solidaridad, igualdad, transparencia y respeto por el medio ambiente en todos los sectores de la economía. En esta entrevista, realizada unos días antes de su nombramiento institucional, Paco Álvarez insiste en que si bien la EBC no inventa nada si que pone orden en muchas cosas.

¿A quien se dirige la EBC, al sector público o al sector privado?

Lo que hace la ECB es poner en orden un cierto número de cosas que ya existían y respeta totalmente la iniciativa privada en la medida en que es privada, es decir, se ofrece un servicio pero lo privado no forma parte de los bienes comunes como son la electricidad o las telecomunicaciones. Y en el sector financiero, respetamos totalmente a las entidades que puedan existir pero consideramos absolutamente necesario la creación de un banco público. Aquí no se discrimina a nadie, hay libertad total. Lo que sí se hace es dar cierto número de indicadores que permitan a la ciudadanía optar por el modelo de la EBC a través de unos servicios básicos necesarios. El modelo EBC, insisto, no inventa nada nuevo, sino que reordena los elementos de forma diferente a lo que existe hoy en día.

¿Me puede poner un ejemplo?

Hay aspectos del modelo capitalista que consideramos que son positivos y hay aspectos del modelo comunista que consideramos que son positivos. Entonces, ¿porqué rechazarlos? Mucha gente piensa que la ECB, que pone al ser humano como prioridad, rechaza el uso del dinero. No es cierto. Dinero, si pero dinero como herramienta, no como objetivo y eso es muy importante. El modelo no rechaza que una empresa tenga beneficios, es bueno que los tenga para, por ejemplo, crear otros puestos de trabajo o condiciones de trabajo mejores. Lo que hay que saber es qué se hace con los beneficios. Entonces, estos conceptos de dinero, beneficio, son totalmente capitalistas pero hay que cambiarles el sentido.

Hay otro aspecto importante que es la talla de la célula inicial que es la empresa. ¿Por qué una empresa tiene que ser grande? Quizás en algunos sectores sea necesario pero vale la pena que reflexionemos si no hay formas de hacer empresas grandes haciendo colaborar a empresas más pequeñas. Y esto tampoco nuevo, es la cooperativa. Hay que crecer, si, pero si nos miramos al espejo vemos que el crecimiento de los humanos no es infinito, entonces los que pretenden que una empresa o un país crezca hasta el infinito están haciendo algo que es antihumano. El modelo actual es antihumano. Hay una frase que utiliza Serge Latouche, el filósofo economista francés del decrecimiento, que es del economista ingles Kenneth Bouldin y que dice: el que crea que en un planeta finito el crecimiento puede ser infinito, o es un loco o es un economista”.

Ha dicho decrecimiento, esa palabra tan controvertida.

Si, Serge Latouche es el cabeza visible de lo que conocemos como decrecimiento y usa esa palabra para provocar. El decrecimiento lo que busca es un reparto más justo de las cosas, no que tengamos menos.

Para ustedes la educación es fundamental

Lo es. Yo vengo de una familia pobre y mis padres a mi me criaron con la idea de que cuanto más dinero tuviéramos más felices seríamos. Cuando conseguí un puesto de trabajo que sobrepasaba en mucho lo que yo podía pensar que podría obtener a raíz de mi clase social, mis padres me decían: pues ahora hay que comprar un coche, o hay que comprar una casa mejor. Y luego una casa en la playa, y así… A mi clase social nos han educado así en la familia, pero en la escuela también. A más dinero más felicidad y estos patrones se tienen que cambiar. La suerte es que las universidades ya se están interesando en el modelo de EBC.

Paco Álvarez entrevistado por Rosa Brines en la sede de Ética Family Office en Valencia.

Paco Álvarez entrevistado por Rosa Brines en la sede de Ética Family Office en Valencia.

Para que el modelo de la EBC cale en la sociedad la contraparte, los ciudadanos, tienen que percibirlo como algo bueno, lo cual implica que tendríamos que dejar de mirar sólo nuestro bosillo, e ir más allá del individualismo que ha fomentado hasta el límite el modelo neoliberal. Me refiero a un egoísmo muy arraigado.

Si, pero yo no creo que eso lo llevemos en los genes, de ahí la importancia de la educación. Nosotros nacemos con el cerebro reptil, esto lo estudió en profundidad el profesor Laborit, entonces lo tomaron por loco y ahora está de moda. Primero nacemos con el sentido de la alimentación, nadie nos tiene que enseñar a agarrarnos a la teta de nuestra madre. En segundo lugar, tenemos el sentido del movimiento, nos tenemos que desplazar para alcanzar esa alimentación o de lo contrario morimos. Y en tercer lugar, la asociación, el hecho de que entendemos que si somos varios vamos a conseguir esa comida mejor que si estamos solos. A partir de ahí se pueden crear otras cosas. Pero el problema viene cuando tenemos que almacenar el alimento. Es ahí cuando empieza el egoísmo, pero no es que nazcamos egoístas. Y aunque lo hiciéramos, precisamente ahí debería estar la sociedad y la educación para limitar eso.

Qué tiene la EBC que no haya dicho o hecho ya la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)?

Efectivamente, como he dicho, la EBC no inventa nada que no se supiera ya. Con la RSC lo que ha ocurrido en algunos casos es que muchas empresas, una vez conseguida la etiqueta de empresa responsable se han olvidado de que esto es un proceso que hay que ir construyendo día a día y que no se puede abandonar. En la EBC, una vez iniciado el proceso de cambio de modelo, proponemos lo que llamamos auditoría cruzadas, que es lo ideal. Empresas del mismo sector se auditan y vigilan para que todo el mundo cumpla el compromiso adquirido. Esto ya está ocurriendo en Austria. Existe un distintivo en las etiquetas de sus productos y el consumidor sabe que esta empresa aplica la EBC y puede verificar su balance de logros. Así se aplica la transparencia. Si intento como empresario falsear esa etiqueta, las otras empresas lo advertirán fácilmente. Así conseguimos que no se cuelguen ninguna falsa medalla.

Empresas referentes

Sí, son ejemplos conocidos. Por una lado La Fageda, en Girona y por otra parte, Microviñas en Muro de Alcoy. Allí está implantado ya a nivel municipal. Hay más, en Canarias etc, Esto es un proceso que va creciendo poco a poco. Insisto en que Felber no inventa nada nuevo sino que pone en valor, en algunos casos también, lo que ya existe.

Por último, quiero preguntarle por el adversario, es decir por el sector financiero mundial que controla buena parte de la economía y que, de ninguna manera, van a querer que se implanten modelos como el de la EBC.

Pues le voy a poner un ejemplo que le va a sorprender. ¿Cómo se explica que la gran derrota de la mayor potencia armamentística del mundo que es EEUU haya sido a manos de Vietnam, un pueblo de gente pobre y sin medios? Tardaron, no fue de un día para otro, pero en vez de enfrentarse al enemigo frontalmente, porque los hubieran machacado, lo que hicieron fue organizarse. Cavaron túneles y empezaron a rodear al enemigo hasta que llegó un momento en que el enemigo se ahogó y perdió la guerra. Hubo otros elementos que ayudaron, pero ayudaron a algo que los vietnamitas ya habían preparado previamente. Insisto en que el modelo de EBC va por pasos. Lo primero que debemos hacer es dirigirnos a nuestro entorno más próximo, haciendo un consumo más responsable, por ejemplo, y creando una red, una estructura para que cada vez el adversario lo tenga más difícil.

¿Me puede concretar un poco más?

Un ejemplo es lo que ha ocurrido con el señor Rato, que lo echaron del FMI porque era una persona incapaz. Llega a España lo nombran presidente de Caja Madrid y luego de Bankia. Oficialmente se sabe que ha engañado a todo el mundo, que ha arruinado a un montón de familias. Pues el señor Rato presenta su dimisión, porque le hacen presentar su dimisión y Telefónica lo nombra embajador en el continente americano reemplazando a otro ilustre, Urdangarin. Si en ese momento hubieran habido cincenta mil clientes de Movistar que se hubieran dado de baja de la compañía, le aseguro que el señor Alierta se lo hubiera pensado dos veces. Esa posibilidad de pasar a la acción la tenemos. Ese poder si lo tenemos.

Paco Alvarez, un hijo de la guerra criado en Tánger

En una España de post-guerra sumida en la pobreza, los padres de Paco Álvarez emigraron a Tánger en 1954. Él llegaría poco después, con sólo tenía 10 años, y vivió allí hasta los 19. Habla de la ciudad marroquí con tal pasión que la considera, incluso, su ciudad natal. La condición internacional de Tánger la había convertido en un ciudad abierta, multicultural y de elevado nivel intelectual. En el Instituto Español impartían clases los mejores catedráticos y Paco Alvarez adquirió una educación que, asegura, nunca había pensado tener por su procedencia social. Sus amigos eran Diego Galán, Ignacio Ramonet o Eduardo Haro Tecglen. De este último guarda un entrañable recuerdo ya que, según cuenta, su casa permanecía abierta las 24 horas del dia. “Allí siempre se podía ir y siempre encontrabas tertulianos de la talla de Hemingway, Adolfo Marsillach, Alfonso Paso, Fernando Fernán Gómez o Jacques Brel”, cuenta.

De izquierda a derecha: 1) cartel de la obra

De izquierda a derecha: 1) cartel de la obra “Los Pobrecitos”, 2) portada del boletín “El Parte”, y 3) páginas interiores del boletín “El Parte”.

Estos intelectuales influyeron en él hasta tal punto que un jovencísimo Paco Alvarez decidió iniciar su carrera como actor teatral. Llegó a obtener buenas críticas por sus actuaciones e incluso se embarcó en una gira por el sur de España. Pero la aventura acabó pronto, cuando, según cuenta, su padre le quitó el pasaporte y le hizo prometer que no retomaría su carrera artística hasta que no hubiera acabado sus estudios universitarios. Cuando Marruecos recuperó Tánger y la ciudad perdió su estatus internacional, la familia Alvarez Molina se trasladó a París, donde él se licenció en Matemáticas y se doctoró en Ingeniería Informática. En 1995 volvió a España y se estableció en Valencia.

La matanza de El Salvador vista por Leonardo Boff, el teólogo castigado por Ratzinger y recuperado por el papa Francisco

La Audiencia Nacional sentará muy pronto en el banquillo de los acusados al ex-coronel salvadoreño, Inocente Orlando, que será juzgado por la matanza de los jesuitas de El Salvador en 1989. EEUU ha anunciado su extradición después de que el Tribunal Supremo haya permitido a la Audiencia Nacional seguir adelante con el “caso Ellacuría” salvando así el caso de la reforma de la justicia universal de 2014.

En aquellos brutales hechos, ocurridos en plena guerra civil salvadoreña, murieron cinco españoles, Ignacio Ellacuría, Juan Ramón Moreno, Armando López, Ignacio Martín-Baró y Segundo Montes, además del también jesuita Joaquín López, de la empleada de hogar Elba Julia Ramos y de la hija de ésta, Celina, de 16 años.

La distancia que nos separa de aquellos hechos no pertenece sólo al tiempo y al marco geográfico sino que es más profunda, y pasa por comprender las razones políticas de intervencionismo, de opresión y de explotación de recursos y personas en América Latina. En definitiva, la matanza es un cruel reflejo de una historia de colonialismo y dominación en el más amplio sentido de la palabra que puede ser vista de forma parcial por un observador de visión eurocentrista, un sesgo tan habitual como inconsciente en la mente occidental, y tantas veces advertido por los indigenistas en los foros sociales mundiales.

Por su interés en estos momentos, creo que merece la pena recuperar una entrevista inédita (*) con Leonardo Boff, uno de los padres de la Teoría de la Liberación, en la que no sólo narra aquella masacre sino que nos conduce hasta las “venas abiertas” de América Latina y al papel que jugó “la iglesia de los pobres” en este complicado tablero de ajedrez junto a los jesuitas, a quien considera “hermanos”.

La voz de Leonardo Boff se apagó en 1985 por orden del cardenal Ratzinger (después, Papa Benedicto XVI), entonces mano derecha de Juan Pablo II, en un Vaticano que nunca aceptó sus postulados ni los de aquellos que apostaron por estar al lado de los pobres. Se le apartó de sus funciones editoriales y académicas durante un año. Ya en 1992, y antes que aceptar el segundo castigo, Leonardo abandonó la orden franciscana.

Sin embargo, hoy, el también conocido como “ecoteólogo” vuelve a la actualidad con el papa Francisco, con quien ha colaborado estrechamente en la redacción de la encíclica Laudato Si, en lo que supone la restitución moral de la Teología de la Liberación y un vuelco en la historia de la Iglesia y del Vaticano. Con el papa Benedicto XVI aún con vida, Francisco sacude nuevamente las estructuras anquilosadas y viejas de la principal institución católica.

Esta entrevista se realizó en el marco de Cumbre de los Pueblos de Río de Janeiro en 2012, un evento paralelo a la cita oficial de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20, otro fracaso más en el haber de las cumbres medioambientales.

Leonardo Boff es teólogo, filósofo, ecologista, autor de más de 60 libros, y doctorhonoris causa en Política por la Universidad de Turín (Italia) y en Teología por la Universidad de Lund (Suecia).

“Matar a los jesuitas fue matar la mente pensante de los pobres”

¿Cómo vivieron desde Brasil la matanza de Monseñor Romero y unos años después la de los jesuitas en El Salvador?

Lo vivimos como mártires, y el gran mártir, Romero. Lamentablemente la burocracia vaticana, el sistema que no tiene espíritu, es más carne que espíritu, se demoró mucho en reconocerlo porque murió por motivos políticos, por amor al pueblo, por el derecho de los humildes. Así, los jesuitas son mártires al dar testimonio con su vida de lo que es la libertad, la liberación. Fue un choque que no hemos asimilado hasta hoy porque fue de una brutalidad tremenda. Fue destruir el cerebro de las personas, porque era el grupo que pensaba y simultáneamente trabajaban con los pobres. Y es un signo de las contradicciones de América Latina, son católicos que oprimen a cristianos, son cristianos (los jesuitas) que toman la posición de las víctimas y mueren en función de esa opción.

Jon Sobrino salvó su vida casi de milagro

Jon Sobrino es como un hermano, tuvimos la misma formación en Alemania, trabajamos juntos el tema de la Cristología, que es el Cristo liberador, y yo había recibido una invitación de Tailandia para dar un curso sobre Cristología. Como mi inglés es malo porque le tengo rabia al capitalismo, les dije que invitaran a Jon Sobrino porque él sí habla un inglés fluido. Le invitaron y fue. Unos días después asesinaron a toda la comunidad, y él recibió un choque tan grande que estuvo más de un año sin volver porque sabía que la sangre de los hermanos clamaba en la tierra, sentía un dolor descomunal.

Hábleme del porqué de la Teología de la Liberación, de su razón de ser

Porque el grito de los pobres de América Latina, de los indígenas, de los afrodescendientes, de las mujeres marginadas, oprimidas (ese grito) se hizo tan grande que las iglesias que tenían una dimensión profética se hicieron sensibles, como Elder Câmara, y tantos otros en Chile, Perú… Los teólogos vinieron después. Primero fueron los pastores (sacerdotes) que vivían en el pueblo los que apoyaron los movimientos sociales y también eclesiales, cristianos que han ocupado un lugar en la Iglesia. No es que la Iglesia hiciera una opción por los pobres sino que los pobres, bajo una dictadura militar, hicieron una opción por la Iglesia. Era el espacio donde podían reunirse, discutir los problemas de la vida bajo la luz de la fe. Ahí llegamos nosotros, Gustavo Gutiérrez, Ronaldo Muñoz, Jon Sobrino, el grupo de Brasil, yo estaba entre ellos, para reflexionar a partir de esa situación.

El eje, la marca registrada de esta Teología es la opción por los pobres y contra la pobreza, a favor de la vida y la libertad, y partiendo de la mirada de los pobres. No es hacer algo para los pobres o hacia los pobres sino desde los pobres y como los pobres, desde la perspectiva de los pobres, porque ahí ganan centralidad los temas de la vida, los derechos de los pobres que es el derecho al trabajo, a la alimentación. No son los derechos de la visión burguesa que está en los documentos oficiales sino los derechos fundamentales de la subsistencia. Y ahí se enriqueció la Iglesia y la Teología de la Liberación tiene hoy una gran gama de temáticas.

La gran pregunta que nos movilizó que no hemos contestado todavía plenamente es: ¿Cómo anunciar que Dios es padre y madre de bondad, es liberador, a un pueblo de miserables, a un pueblo de oprimidos? Ese lenguaje sólo tiene sentido si, efectivamente, a partir de la fe, del Dios de la vida, liberamos a los pobres. Ese es el gran desafío, no sólo de la Teología de la Liberación sino de la Iglesia del Tercer Mundo. Y si no hacen eso, hay que decirlo, no están en la herencia de Jesús, traicionan algo fundamental del Evangelio. El pobre es el punto de partida a partir del cual el Evangelio se hace buena noticia. Por eso es fundamental.

“La primera imposición de silencio fue humildad, la segunda era humillación”

Hace 20 años abandonó la orden franciscana por desavenencias importantes con el Vaticano, sin embargo, sigue con su lucha ¿Es usted valiente?

Yo soy un agitador cultural. Para mi, esta fecha es importante porque después de una charla sobre religión y paz, yo decía que las religiones abrahámicas son las más guerreras que hay. Después de la charla, el cardenal Baggio, del Vaticano, me dijo: usted no ha entendido nada del silencio obsequioso, tiene que salir de América Latina! Tiene que elegir entre Corea y Filipinas. Y le dije que podía enseñar a escribir, etc. Pero me dijo que no, que sólo como misionero. Entonces le dije que yo no iba, porque la primera vez (imposición de silencio) acepté porque era humildad pero ahora era humillación. La humillación es pecado y no la acepto. Entonces me dio a elegir entre salir de la orden u obedecer, y yo le dije que iba a obedecer la voz que viene de la tierra, cambio de trinchera pero no de lucha. Así es que tuve que salir, no porque quería sino porque no tuve alternativa.

Como activo defensor de la naturaleza, ¿qué opinión tiene de la llamada “Economía Verde”?

Hay que detallar el discurso porque es un tema que tiene ya muchos años, no es nuevo. Quieren hacer una economía que preserve los bienes naturales, que use energías alternativas no tan contaminantes como las fósiles, que mantenga los bosques y que reforeste las zonas devastadas. Es importante que haya una preocupación por la economía y los procesos productivos pero tiene una limitación tremenda, y es que no discute los niveles de consumo. Uno puede seguir consumiendo mientras sea “verde”. No pone en jaque ni discusión la profunda desigualdad que hay en la Tierra y que está creciendo cada vez más. Y tiene un punto extremadamente crítico y al que hay que prestar atención, que puede ser la máxima perversidad del capitalismo, que es poner precio a los bienes y servicios que la tierra hace. Por ejemplo, no sólo (se trata) de ganar con la madera de la foresta amazónica sino ganar con los bienes y los servicios que la foresta hace, secuestrando el dióxido de carbono, manteniendo la humedad, el equilibrio de las aguas y las lluvias, la biodiversidad… (se trata de) transformar todo eso y meterlo en el mercado.

Todo lo que tiene que ver con agua, fertilidad de los suelos, es algo que tiene que ver con la vida. La vida es sagrada, no se puede comprar ni vender, no puede transformarse en bonos para los bancos y negocios en la economía de mercado. Si eso ocurriera, sería la máxima perversidad humana porque hace de la vida, negocio. Si Marx viviera hoy posiblemente se suicidaría porque para él, el capital se hace con la explotación del trabajo, nunca vendiendo órganos, nunca vendiendo la naturaleza. Llegamos a la última etapa de la voracidad capitalista y hay que cuestionarse totalmente este modelo económico, que no tiene límites, que lo mercantiliza todo, desde la religión hasta el sexo, con todo se puede ganar. Y hay que poner en contrapartida una economía de la solidaridad, una forma de distribución más equitativa de los bienes naturales, culturales y económicos para que no haya una bifurcación en la familia humana entre los que comen y los que no comen.

¿Hay que reconocer derechos intrínsecos a la naturaleza?

Hay que reconocer primero que todos los seres tienen un valor intrínseco por sí mismos independientemente del uso que hacemos de ellos. Ellos están ahí y de alguna forma revelan algo del Universo y, desde una perspectiva religiosa, revelan algo de Dios. Pero hay una nueva fundamentación que viene de la nueva biología y de la física cuántica que dice que todos los seres de la naturalez, no tienen sólo masa y energía, tienen información, tienen subjetividad. Todos los seres vivos sienten, están insertados en la red de energía, tienen historia, y eso significa que son sujetos de dignidad, sujetos de derechos, de respeto y cuidado por parte de los seres humanos. Es el derecho de la Madre Tierra, que tiene su dignidad, el derecho de las aguas, de los bosques, de los animales, yo formamos la gran comunidad de vida. Significa que todos los seres vivos, y es un dato científico poseemos los mismos veinte aminoácidos, las mismas cuatro bases fosfatadas, todos somos hermanos y hermanas porque tenemos los mismos elementos básicos que construyen la vida. Nosotros pertenecemos a eso, tenemos dignidad y esa dignidad es transferida a toda la naturaleza, por eso hay que convivir, hay que respetar, hay que cuidar. Esa es la misión del conjunto de los seres puestos en el jardín del Edén para cuidar y guardar esta herencia sagrada.

Hay que rescatar la razón sensible, la razón cordial, que la hemos dejado al margen para hacer grande la razón intelectual. Y sabemos que la razón cordial, el corazón, está ligado al cerebro límbico que tiene 225 millones de años, cuando surgieron los mamíferos, que tienen sentimientos. Nosotros somos mamíferos racionales. Esa dimensión del corazón es el nicho donde están los valores, el mundo de las excelencias, del cuidado, de la reverencia. Hay que rescatar esta dimensión para ofrecer una base biológica a la ética. La ética no viene desde fuera sino que nace desde dentro, y hoy, antes que todo, es una ética del cuidado, de la responsabilidad universal por todo lo que existe y vive. Todo lo que existe y vive merece vivir, merece existir.

(*) Mi agradecimiento a los compañeros de ATTAC TV por la cesión de este material inédito: Toni Gabaldón, Gonzalo Miranda, Sergi Palau y Carla Vidal

Idili Lizcano: “Lo importante es tener una visión no neurótica de la empresa y que los empleados sean felices”

Habla con la misma naturalidad de dinero y economía especulativa que de los obstáculos en el camino espiritual según Padmasambhava, maestro iniciador del Budismo en el Tíbet. Y es que Idili Lizcano, Lama Djampa, ha conseguido hacer, no sólo compatible sino complementario, el mundo material con el espiritual como si fueran las dos caras de una misma moneda. En las dos vertientes es un hombre de éxito y un referente nacional, tanto para los interesados en la ética empresarial como para aquellos que ven en él al maestro que les enseña la puerta de salida del Samsara. Hijo de exiliados republicanos de origen valenciano, Idili nació en Orán, pasó su infancia en París, marchó a la Índia en un viaje iniciático que le traería de vuelta a España y, siguiendo los consejos de su maestro, fundó una empresa, Alqvimia, dedicada a la aromaterapia y la cosmética natural que hoy está presente en más de 20 países.

¿Cómo lo ha conseguido?

Bueno, es un poco la historia de mi vida. De joven yo tenía unas inquietudes culturales y espirituales muy fuertes. Estudié Filosofía y luego empecé una búsqueda interior muy profunda. Viajé a Oriente y al volver me fui a vivir a las montañas. Allí estaba yo, tan feliz. Sin dinero pero feliz. Hasta que un día mi maestro me dijo: “¡tú eres un cobarde!”. ¡Y tenía mucha razón! Para él, si no dominaba en mundo material nunca dominaría el espiritual.

¿Y qué pasó?

Me dijo que la mejor forma que yo tenía de ayudar al mundo era creando una empresa. ¡Pero si yo no sabía nada de empresas! En fin, así empezó todo.

¿Y por qué perfumes?

Porque tengo ese don. Cada uno tiene un don y el mío es ese, el de los aromas, las plantas, la alquimia… Para mi, trabajar es un gozo. La parte más difícil es la referente a la organización. Pero aquí, lo más importante es no tener una visión neurótica de la empresa.

¿Cómo es una empresa con una visión no neurótica?

En primer lugar, concebimos la empresa como un servicio a la sociedad. Tienes que ser muy bueno en lo que haces y ofrecer lo mejor de ti, y claro, el resultado es fantástico. Cuando pones todos los ingredientes, la conciencia, el amor, el dinero y la motivación, es la bomba, tiene que funcionar necesariamente.

Can Duran, laboratorio de Alqvimia en Girona.

Can Duran, laboratorio de Alqvimia en Girona.

¿En cuántos países está presenta Alqvimia en estos momentos?

Pues me parece que son 25 o algo así. Casi la mitad de la facturación es exportación. Tenemos tiendas en Hong Kong, Macao, Shangai, México…

¿Qué tienen sus productos que no tengan los de otras marcas?

Que están hechos con amor. Eso, en una multinacional es más difícil. Si lo haces con amor sale bien.

¿Cómo trata Idili a sus empleados?

En una empresa de nuevo paradigma como es esta los empleados no son el capital, el capital es la consecuencia lógica de tratar bien a los trabajadores y de dar un buen servicio a la sociedad. Lo más importante es el ser humano, y el capital es una herramienta del ser humano para ser feliz. El ser humano no es un esclavo del capital que es lo que estamos viendo ahora mismo en buena parte de la sociedad. Esa es una visión muy corta, muy limitada.

¿Y esa visión suya cómo se concreta?

Se concreta con salarios más elevados, un 34 por ciento más. Consideramos que para que un país funcione bien necesita una clase media potente y hacemos todo lo contrario de lo que dice el Fondo Monetario Internacional. Lo que ha hecho el FMI destrozando a la clase media es nefasto para la economía de un país. La gente tiene derecho a poder consumir y vivir bien. Que una persona gane 500 euros al mes será bueno para la economía especulativa pero a los empresarios no nos interesa.

¿Habla de las dos economías en que vivimos?

Hablo de la economía de la nube, irreal, que es una sanguijuela de la economía real. Estamos viviendo la dictadura de la economía especulativa sobre la economía real. El 97 por ciento de los movimientos en el mundo son especulativos y sólo el 3 por ciento corresponde a la economía real. Es insostenible. Ha caído y volverá a caer porque es falso. La fuerza de una economía viene determinada por su capacidad para producir.

idili-lizcano-conferencia

¿La solución pasa por modelos empresariales como el suyo?

Lo que hay que hacer es pagar buenos salarios, que los horarios permitan tener una vida compatible con lo familiar y lo personal. Ahora bien, yo a mis empleados, durante su jornada les pido el máximo. Máxima calidad, máxima eficacia y máxima entrega. El resto del tiempo es para disfrutar. Una persona feliz produce más y mejor. Una persona amargada con su trabajo no se entregará, no hará las cosas con amor y eso a una empresa tampoco le interesa. La economía actual es la economía del absurdo, irracional y destructiva.

Idili viene a Valencia invitado habitualmente por la Red Sostenible y Creativa. ¿Es la Red un buen ejemplo para usted?

Absolutamente. La Red es un ejemplo vivo de que podemos crear ahora mismo otro mundo, otra sociedad dónde la persona pueda crecer como ser humano a todos los niveles: cultural, espiritual, económico, social. Que podamos desarrollar el inmenso potencial que tenemos como seres humanos. La Red es una laboratorio y yo colaboro a todos las niveles con esta organización.

Es usted también delegado del Pla Nacional de Valors de la Generalitat de Catalunya. ¿Qué es el PNV?

El Pla Nacional de Valors es una iniciativa que la Generalitat está llevando a cabo gracias al impulso de una mujer excepcional que es Pepa Ninou, una mujer muy evolucionada en muchos aspectos. Esta mujer eligió a 500 personas de más de 20 áreas sociales, educación, sanidad, justicia, organizaciones y empresas, etc. de toda Catalunya y formamos grupos de trabajo con el objetivo de definir cómo debería ser la sociedad del futuro, un futuro en que el ser humano pueda ser feliz. Y de ahí ha surgido un extenso texto que es la base del Pla Nacionals de Valors. Yo he tenido la suerte de colaborar y soy el delegado del área de organizaciones y empresas. Ahora estamos en la fase de implementación, de definir las acciones.

Quizás en las empresas sea un tema ya más trabajado gracias a la Responsabilidad Social Corporativa y, más recientemente, la Economía del Bien Común. ¿Qué opinión le merecen estas fórmulas?

Son iniciativas necesarias. Primero fue la RSC. Hoy se habla quizás un poco más de la EBC propuesta por Felber. En el Círculo de Negocios Éticos, que también presido, trabajamos con la RSC desde hace mucho tiempo y es muy positivo. Son empresas éticas, no neuróticas y forman parte de ese movimiento crítico dentro del mundo empresarial que cree que a través de las empresas también podemos crear un mundo mejor. Yo a mis empleados les digo que quiero que crezcan como personas. Si quieren, también les podemos pagar cursos, los que quieran, pero lo que me interesa es que crezcan como personas, y organizamos actividades en este sentido, como la meditación.

La RSC también ha recibido críticas por el uso que han hecho de ellas algunas empresas.

Eso pasa con todo. Es utilizar algo que debería ser transformador como una estrategia de marketing, pero lo positivo es que en el camino, muchas empresas han tomado conciencia de verdad. Yo conozco a muchas personas que hacen una gran labor en RSC.

¿Qué es el Foro Alqvimia de la Felicidad?

Pues una iniciativa que estoy llevando a cabo con la asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de Catalunya (PIMEC). Nos reunimos empresarios y profesionales y debatimos los puntos de conexión entre empresas y felicidad. Tratamos temas como por ejemplo, el liderazgo en femenino o cómo deben ser las empresas del nuevo paradigma.

¿Tiene éxito?

Pues tenemos overbooking. En el próximo encuentro plantearemos cómo el amor y la generosidad pueden ser un motor económico en lugar de que lo sea el egoísmo y la codicia.

Usted nació en Orán. ¿Por qué en Orán?

Mi padre era republicano, comisario del ejército republicano, y estuvo destacado en Altea. Mi madre era de Altea, o sea, ¡que tengo sangre valenciana! Claro, los comisarios políticos eran las bestias negras del ejército de Franco, y algunos tuvieron la suerte de poder coger uno de los últimos barcos que salieron del puerto de Alicante con destino a México. Pero fueron interceptados por las fuerzas fascistas del general Petain y mi padre acabó en el campo de concentración de Colomb Bechar en Argelia. Mi madre llegó poco tiempo después, y cuando acabó la guerra se quedaron a vivir en Orán, y allí nací yo. Recuerdo Orán como un paraíso de prosperidad en comparación con la miseria que se vivía en España. Luego nos fuimos a vivir a París porque la situación en Argelia empeoró mucho. Y en 1975 mis padres volvieron a España.

Hábleme por último del Lama Djampa, la autoridad religiosa que usted representa.

No me gusta la palabra “religiosa”, prefiero hablar como autoridad espiritual. En nuestra cultura, la palabra “religiosa” puede tener connotaciones negativas y entiendo que la espiritualidad es el desarrollo de la libertad.

Dicen que la libertad es el no-miedo

Claro, es que el miedo nace del ego. Las personas con un ego muy grande tiene muchos miedos. Todo el sistema capitalista y neoliberal que tenemos está basado en el miedo, el miedo y la violencia inherente a él, porque el sistema fomenta egos grandes, mucho egoísmo. A medida que vas avanzando, el ego se va haciendo pequeño y los miedos también, y este proceso te lleva a ser más positivo, a tener más confianza en la vida y en ti mismo. Las personas estamos programadas para la felicidad porque la vida está llena de belleza, la vida misma es un milagro y la espiritualidad te conecta con ese milagro.

¿Es igual encontrar la espiritualidad a través del Budismo que a través del Cristianismo o del Islam?

Todas las tradiciones son magníficas y debemos sentir un gran respeto por todas ellas. Cada uno, kármicamente, conecta más con una o con otra. Y debemos sentir un respeto absoluto por todas porque todas contienen una gran sabiduría. De todas podemos aprender. El Dalai Lama lo mismo visita mezquita que enseña meditación a los monjes benedictinos, es maravilloso, y es uno de los votos que tenemos. Hay personas cristianas, por ejemplo, que son un ejemplo de voluntad y entrega.

Otra cosa son las instituciones, algunas son antiguas, del viejo paradigma, y hay cristianos que son también del viejo paradigma. Pero luego nos encontramos con casos maravillosos como la Teología de la Liberación, la madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer, que son verdaderos ejemplos para la humanidad. Todas las tradiciones son importantes y debemos crear este clima de unión y amistad porque la realidad necesita este reconexión con lo que es puro. Y eso sólo se puede hacer desde esta mente abierta de respeto. El amor implica respeto, si no respetas es que no amas.